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Terra
La Coctelera

TUS CALLES

Recorro tus luminosas calles de sal, de yodo,

y de un antiguo y persistente olor a brea que,

aún perdura en mi recuerdo.

Calles gobernadas por la luz,

algunas sombras irreductibles,

y palmeras con ráfagas de soles ardientes.

Todo cuanto te rodea me resulta cercano.

Conozco a los pobres de tus calles.
-a todos los pobres-
Conozco sus bancos dormitorios
llenos de canallerías y miserias,
de prolongadas y tristes soledades
y generosas borracheras.
Conozco la diligente barrendera,
-gafa oscura, pelo negro-
y mucha desenvoltura barriendo,
sueños de adolescentes olvidados en las aceras.

Conozco los respetuosos
guardacoches uniformados y,
a los otros, los que por alguna extraña
y desconocida razón,
olvidaron el respeto y el uniforme.

Conozco a caminantes infartados.
A corredores engrasados en sudor.
A domésticas mascotas enfermas
de sometimiento,
tan inútil como degradante,

que acuden con sus orgullosos amos
al veterinario de la esquina.

-¡qué sabrá el veterinario de sometimientos¡-

También conozco a paseantes anónimos,

apacibles y discretos observadores en la distancia,

que cargan con su soledad,

presente y manifiesta,

mientras deshojan sus frustraciones y anhelos

por las cálidas arenas de tu hermosa playa.

Conozco los olores de tu puerto,

su moderno galeón de decorado que,

en la distancia, te ofrece los buenos días.

Conozco el paseo, lafarola y,

al flaco poeta fundido en bronce que,

tan serio como circunspecto,

parece dirigir el tráfico en la rotonda.

Sin embargo; a ti no alcanzo conocerte.
Tus ventanas permanecen cerradas

a reclamos de pájaros en celo,

incapaces de traspasar tu acristalado nido.

Nunca te he visto en tus soleadas calles de sal.
Ni tan siquiera, a través de tu acristalada terraza.
Pero la tozudez, la codicia, el deseo y, tal vez,
la cercana y temida senilidad,
me llevan a rondar tus calles.
A rondar tu casa,
con la distancia y el comedimiento que,
en estos casos,
la esclavizante prudencia recomienda.

No quiero ser una carga patética

que el destino te endosa,

como precio a tu alargada hermosura.

Pero necesito que te alcancen mis sentimientos.

Que los conozcas,

como yo conozco a lospobres de tus calles,
tu puerto, tu paseo, tu playa, tu farola.

Puedo permanecer invisible ante la luz.
-un fantasma perdido entre palmeras-
Compartiendo la soledad y el silencio
con el flaco poeta de la rotonda.
Esperando.................

...................una amable sonrisa desde tu ventana.

“una palabra tuya bastará para perdernos”.

EL ANIMO

Solidificación del ánimo.

Abrasadora tentación.

Innombrable amazona

que ungida de oro y niquel,

campa entre mis dudas,

sin destino cierto.

Sombra sin materia.

Demoledoras miradas

atraviesan cristales y criaturas

hasta romperse de miedo

sin encontrar auxilio ni refugio,

en los tristes lupanares

de mis mullidos otoños.

Oblicuidad del duelo.

Humo pesado y negro

que ensancha mis ventanas.

Cipreses dormidos

en mi inalcanzable horizonte,

entonan atropelladas letanías.

Dolor y misterio contenido.

Negros leguleyos,

con alma de chocolate,

convierten las caricias

en contratos prenupciales.

Tañir de cálidas vaginas.

Hímenes decapitados
en apacibles y sombreadas alcobas
empapeladas de versos humeantes,
piden justicia.

Quebrada la pasión.
Lenguas atrevidas anuncian
abrazos interruptus
en cuerpos rebosantes,
dónde lo eterno, fluye libre.

CHISPAZO

En plena vaguedad senil.

Una mujer hermosa

de dulce mirada

y serena madurez,

ha puesto manga por hombro

mis sentimientos.

Ha desordenado mis cansadas ideas

y, hasta el corazón,

gastado por aceleradas

y antiguas pasiones,

me lo ha puesto patas arriba.